Zanjutsu y Zanpakutō

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Zanjutsu y Zanpakutō

Mensaje por Ichiru Aken el Mar Mayo 10, 2011 10:45 am

Una Zanpakutō (斬魄刀, literalmente "Espada Cortadora de Almas") es el arma principal de Shinigamis, Vizard y Arrancar. El arte del manejo de la Zanpakutō es llamado Zanjutsu (Técnica de Espadas).


Shinigamis y Vizards:


"Zanpakutō... Su habilidad y forma refleja directamente el alma de su Shinigami. Los Shinigamis las usan en batalla, como reflejo de su corazón. Liberadas, pueden demostrar un poder asombroso. Son una con el Shinigami. Comparten la convicción del Shinigami. Esto es una Zanpakutō."


Cada Zanpakutō es la manifestación de la propia alma de su propietario, y tiene un nombre único que es necesario que el Shinigami conozca para poder usar el shikai y el bankai. El nombre de una Zanpakutō suele ajustarse a la naturaleza de sus poderes y las habilidades que llega a desarrollar no son compartidas por ninguna otra Zanpakutō, haciendo único el comportamiento y la forma de pelear de cada personaje en el campo de batalla. Las Zanpakutō tienen su propia personalidad y forma de comportarse, si bien es cierto que al ser parte del alma del Shinigami, en ocasiones comparten su mismo carácter. Aun así, son lo suficientemente independientes como para considerarse un organismo aparte, un compañero del Shinigami en la pelea. No obstante, por no ser unas armas comunes, las Zanpakutō no pueden ser reemplazadas, y en caso de que rompan habrá que esperar a que se regeneren ellas solas, en un proceso que es bastante lento.

El tamaño de una Zanpakutō es directamente proporcional al poder de su portador, pero sólo hasta cierto punto, ya que los Shinigamis de mayor nivel son capaces de controlar el tamaño e incluso la forma de su Zanpakutō en su estado sellado para evitar que, debido al enorme reiatsu que pueden desplegar, sus Zanpakutō lleguen a tener el tamaño de edificios enteros y su manejo sea muy complicado. Aun así, independientemente de lo grande o pesada que puede ser una Zanpakutō, sostenerla no le supondrá ningún problema a su usuario, ya que es parte de su propia alma.

La mayoría de las Zanpakutō tienen el aspecto de una katana, con ligeras variaciones entre ellas sobre todo en la forma de la guardia o en los colores del mango. Sólo unas pocas de las Zanpakutō de los Shinigamis tienen formas diferentes, generalmente de espadas de distintos tamaños a los de una katana. Todas las Zanpakutō de Shinigamis y Vizard tienen la capacidad de enviar a los Plus a la Sociedad de Almas y de purificar a los Hollows, e incluso de transformarse y adquirir otros aspectos más elaborados y poderosos, en las llamadas liberaciones de la Zanpakutō. Sin embargo, esta última característica, aunque es inherente a toda Zanpakutō, sólo es accesible a los Shinigamis que pueden oír el nombre de su arma, algo que consiguen cuando adquieren mayores cotas de poder.

Jinzen(刃禅, lit. Espada Zen): Este método es la única manera de mantener una conversación adecuada con el propio Zanpakuto. Uno coloca su espada sobre su regazo y toma una pose de meditación y luego las fuerzas de su mente para convertirse en uno con la Zanpakuto.
En esta forma, se puede llamar a la verdadera forma de los poderes de sus Zanpakutos. Esta forma es algo que la Sociedad de Almas ha trabajado a lo largo de los miles de años desde su formación. Es totalmente de hablar con la propia espada. Esta forma avanzada del entrenamiento es muy diferente a la consecución de habilidades por la fuerza. En esta forma es de entrar en un estado de calma para entrar en el mundo interno del Zanpakutō e involucrarlos allí. En este estado un portador tendrá que luchar contra su espíritu Zanpakutō a fin de lograr acceso a nuevas habilidades, el espíritu Zanpakuto no quiere enseñar a estos movimientos y realizar el portador de una batalla de la talla de la que nunca ha tenido lugar antes.
En este estado de meditación, uno está tan profundamente en trance hasta que las heridas sostenidas son ignorados. Cualquier tipo de lesión producida en el mundo interior, mientras que en este estado de meditación es un reflejo del mundo real.




Liberaciones:

Dependiendo de la habilidad del Shinigami de comunicarse y controlar al espíritu de su Zanpakutō, ésta puede manifestarse en dos formas adicionales a partir de su estado común (estado sellado). Estas dos formas, conocidas como shikai y bankai, son una suerte de "evoluciones" de la Zanpakutō, que presentan poderes nuevos alejados y muy superiores a los que ofrecería su uso como una simple espada. Los Shinigamis que son incapaces -aún- de comunicarse con su Zanpakutō portan una espada sellada que comparte el mismo aspecto con la del resto de Shinigamis del mismo nivel (y por tanto no ofrecen las pequeñas diferencias estéticas que aportan los estados sellados de las Zanpakutō de los altos cargos) y son llamadas Asauchi.

Shikai:

El Shikai (始解, Liberación Inicial) es la primera forma "mejorada" de una Zanpakutō. Para activarlo, el Shinigami necesita aprender el nombre de su Zanpakutō. Esto no es tan fácil como bautizar el arma al antojo de su usuario, ya que el espíritu que habita la Zanpakutō ya tiene un nombre, y es el Shinigami el que debe llegar a conocerlo. Para ello, el Shinigami ha de ser capaz de comunicarse con su Zanpakutō de forma efectiva, siendo capaz de hablar con el espíritu en su mundo interior. La apariencia del mundo interior de una Zanpakutō varía de forma drástica de un Shinigami a otro, siendo tan distintos como los espíritus de las Zanpakutō o los propios Shinigamis, pero en todos ellos habita el espíritu del arm



El conocimiento del shikai es una muestra del control de una Zanpakutō y aporta un manejo, una efectividad y un poder adicional mucho mayor que el proporcionado por la espada en su forma sellada. No obstante, sólo los Shinigamis de mayor nivel son capaces de desarrollar un shikai, y la capacidad de saber utilizarlo parece ser un requerimiento imprescindible para llegar a ocupar uno de los altos cargos de una división, como son los puestos de Oficiales y Subcapitanes.

Después de aprender el nombre de la Zanpakutō, el shikai puede ser activado tantas veces como se desee simplemente diciendo un comando de activación seguido del propio nombre de la Zanpakutō. Estos comandos son únicos para cada Shinigami, y pueden ser desde verbos en su forma imperativa hasta poemas cortos. El paso de recitar un comando o una frase para mostrar el shikai puede ser eludido por los Shinigamis de más alto nivel, aquéllos que han alcanzado el bankai, y pasar de forma automática de la forma sellada al shikai. En muy raras ocasiones, una vez liberada la Zanpakutō, ésta permanecerá en shikai de forma permanente , aunque lo más normal es que acabe por regresar a su forma sellada una vez que su usuario así lo decida.

Una vez que se ha activado el shikai, la Zanpakutō cambia de forma para acceder a las habilidades especiales que son capaces de realizar. Por lo general, siguen siendo armas de filo similares a la espada, pero existen múltiples excepciones.Las habilidades de una Zanpakutō, como la propia arma, tienen nombres específicos que suelen ser enunciados antes de activarse , la diferencia entre saber o no el nombre de un ataque marca la cantidad de poder que será liberada al usar esta técnica.

Bankai:

El Bankai (卍解, Liberación Completa) es la segunda y definitiva evolución de una Zanpakutō. Para alcanzarlo, el Shinigami debe ser capaz de materializar el espíritu de su Zanpakutō en el mundo real y subyugarlo, dándole así al portador todo el dominio posible sobre el poder de la Zanpakutō. Mientras que el shikai se basa en la comunicación entre Shinigami y Zanpakutō, en el bankai se requiere un control de uno sobre otro. Con esto, se consiguen multiplicar los poderes del Shinigami entre cinco y diez veces respecto a los de un shikai.



El entrenamiento para adquirir el bankai es largo y muy duro, y requiere muchos años de experiencia en el combate. El bankai es raro entre los Shinigamis, y se haya exclusivamente limitado a los trece Capitanes del Gotei 13.

Después de que el Shinigami sea capaz de materializar y mostrar su supremacía al espíritu de su Zanpakutō, ésta será capaz de asumir su última y más poderosa forma. Al contrario que ocurre con el shikai, no existe un comando de activación para el bankai, y el usuario simplemente ha de decir "bankai", seguido del nombre completo de la Zanpakutō en su liberación final. Otra diferencia que existe entre el shikai y el bankai es la diferencia de tamaño entre ambos: mientras que el primero suele ser un arma, el segundo es algo mucho más grande, incluida una criatura gigante o un poderoso efecto, y no tiene por qué ser manejado manualmente por el Shinigami.

En el bankai, la mayoría de las Zanpakutō adquieren habilidades especiales, que o bien son una versión mejorada de las presentes en el shikai u otras totalmente nuevas. De la misma manera que en el shikai, estas habilidades suelen poseer un nombre que ha de ser enunciado para que sean empleadas en la batalla.

Mantener un bankai activado es algo muy costoso y que consume grandes cantidades de energía al Shinigami, sobre todo debido al enorme espacio que suelen ocupar estas liberaciones.
Una señal de que el Shinigami se encuentra muy debilitado, e incluso próximo a la muerte, es precisamente la reversión del bankai en contra de los deseos del usuario a la forma sellada de la Zanpakuto.

Arrancares:

La Resurreción (帰刃(レスレクシオン, resurekushion, literalmente "Filo que Regresa") es el nombre que recibe la liberación de un Arrancar. Al tratarse de Hollows que se han quitado sus máscaras y han adquirido poderes de Shinigami, poseen una Zanpakutō y son capaces de realizar una ó dos liberaciones.
Sin embargo, al contrario que las Zanpakutō de los Shinigamis o de los Vizard, las de los Arrancar no son partes del alma del usuario, sino que se tratan de los poderes de Hollow sellados en forma de arma. Al liberar su Zanpakutō de la misma manera que los Shinigamis, los Arrancar simplemente recuperan sus poderes Hollow.



Debido a que sus poderes originales se encuentran sellados en sus Zanpakutō, la liberación de los Arrancar no transforma su arma en algo diferente, sino los que cambian son los propios Arrancar, adquiriendo una apariencia más similar a un Hollow, y permitiendo el uso de sus habilidades libremente. Normalmente, los Arrancar puede regresar a su forma más humana cuando vuelven a sellar sus poderes, pero en caso de perder alguno de sus miembros durante la pelea éstos no regresarán una vez se libere de nuevo la Zanpakutō. La razón de que los Arrancar sellen sus poderes responde a dos motivos básicos: les permite mantener una forma humana y conservar sus poderes en tiempos de inactividad.

En su forma sellada, la Zanpakutō de un Arrancar suele tener también la forma de katana aunque, a diferencia de los Shinigamis, existen muchas más excepciones a esta regla, apareciendo armas selladas con muy distintas formas, alejadas del aspecto tradicional de una espada. En muchos aspectos, la resurrección es una liberación similar al shikai. Al igual que ocurre con éste, para que la liberación Arrancar sea efectiva, se debe pronunciar antes del nombre de la Zanpakutō un comando de activación. Esto ha hecho pensar que quizás exista una nueva liberación de los Arrancar más allá de la resurrección, de forma similar al bankai para los Shinigamis y los Vizard, pero lo cierto es que hasta la fecha no ha habido señal alguna de que exista.




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